Nuestra calidad

Aunque a casi todos nos encanta la cerveza, muy pocos sabemos cómo se elabora exactamente. Hacen falta ingredientes cuidadosamente seleccionados y 10 pasos para hacer una Royal Dutch. Empecemos por el principio:

Nuestra calidad

Aunque a casi todos nos encanta la cerveza, muy pocos sabemos cómo se elabora exactamente. Hacen falta ingredientes cuidadosamente seleccionados y 10 pasos para hacer una Royal Dutch. Empecemos por el principio:

1. Malteado

Lo primero que deben hacer nuestros cerveceros es asegurarse de que el grano está listo. Lo calientan y lo hidratan, para que brote. Esto crea enzimas, que son necesarias para la elaboración de la cerveza. Finalmente, se seca o se tuesta el grano. En función del tiempo de tueste, la malta será mas clara o más oscura, lo que afectará al sabor y al color de la cerveza.

2. Molienda

La cebada malteada se almacena en grandes silos en nuestra fábrica de cerveza. Tras su selección para la producción, se pasa por un molino harinero para que se abra. La clave está en no molerla demasiado fina (lo que haría que quedara gomosa e inservible) ni demasiado gruesa (no se liberarían todas las enzimas). La malta ya está lista para el paso siguiente.

3. Maceración

Nuestros cerveceros transfieren los granos malteados molidos a una gran cuba de maceración con agua caliente purificada y la calientan a diferentes temperaturas. Las maceraciones, o templas, suelen tener una textura de 3 partes de agua y 1 parte de grano. Una vez mezclada, se deja reposar la templa a 65 °C durante aproximadamente una hora. Esto activa las enzimas para que rompan el grano, que libera sus azúcares.

4. Filtración de mosto

A continuación, nuestros cerveceros transfieren el líquido a un recipiente con un falso fondo denominado cuba filtro. Separa los componentes sólidos de un líquido claro, pegajoso y dulce. Este extracto, una solución azucarada, se denomina mosto y aún no es cerveza.

5. Cocción

El mosto se cuece durante unos 60 minutos en la caldera de cocción para esterilizar la cerveza. Al mismo tiempo, los cerveceros añaden lúpulo, una pequeña flor verde que aporta amargor para equilibrar todo el azúcar del mosto y añadir sabor. El lúpulo también actúa como conservante natural, que es para lo que se utilizaba en un principio.

6. Clarificación por remolino

Una vez completada la cocción, nuestros cerveceros bombean el líquido a la máquina de remolino y la ponen en marcha. Esto hace que el mosto gire y se clarifique de restos de lúpulo y proteínas liberadas durante el proceso de elaboración.

7. Enfriado

A continuación, debe enfriarse el mosto rápidamente, antes de que comience a oxidarse y a producir sabores no deseados. Con un enfriador de mosto, nuestros cerveceros hacen que la temperatura baje en pocos segundos hasta una temperatura constante de 8 grados centígrados. Una vez enfriado, el mosto se traslada a un gran depósito de fermentación.

8. Fermentación

Aquí es donde se produce la magia. Los cerveceros añaden levadura pura al depósito, un organismo unicelular que descompone el azúcar del mosto y lo convierte en dióxido de carbono y alcohol. Es también durante el proceso de fermentación, que dura de 7 a 10 días, cuando se originan muchos aromas y sabores.

9. Almacenamiento

Y por fin tenemos cerveza. Los cerveceros la almacenan en frío durante un periodo de entre una y tres semanas a 0 °C. Durante esta fase, tienen lugar la fermentación secundaria y la maduración. Es lo que se conoce como «acondicionamiento».

10. Filtración

Una vez concluido el acondicionamiento, los cerveceros retiran la levadura, dejando una cerveza clara y brillante. Ha llegado el momento de organizar el envasado en botellas, latas o barriles. Este también es el momento en que realizamos los controles de calidad, para comprobar si la Royal Dutch está a la altura de sus altos estándares. Poco después se enviarán a una tienda o a un bar cerca de usted.

1. Malteado

Lo primero que deben hacer nuestros cerveceros es asegurarse de que el grano está listo. Lo calientan y lo hidratan, para que brote. Esto crea enzimas, que son necesarias para la elaboración de la cerveza. Finalmente, se seca o se tuesta el grano. En función del tiempo de tueste, la malta será mas clara o más oscura, lo que afectará al sabor y al color de la cerveza.

2. Molienda

La cebada malteada se almacena en grandes silos en nuestra fábrica de cerveza. Tras su selección para la producción, se pasa por un molino harinero para que se abra. La clave está en no molerla demasiado fina (lo que haría que quedara gomosa e inservible) ni demasiado gruesa (no se liberarían todas las enzimas). La malta ya está lista para el paso siguiente.

3. Maceración

Nuestros cerveceros transfieren los granos malteados molidos a una gran cuba de maceración con agua caliente purificada y la calientan a diferentes temperaturas. Las maceraciones, o templas, suelen tener una textura de 3 partes de agua y 1 parte de grano. Una vez mezclada, se deja reposar la templa a 65 °C durante aproximadamente una hora. Esto activa las enzimas para que rompan el grano, que libera sus azúcares.

4. Filtración de mosto

A continuación, nuestros cerveceros transfieren el líquido a un recipiente con un falso fondo denominado cuba filtro. Separa los componentes sólidos de un líquido claro, pegajoso y dulce. Este extracto, una solución azucarada, se denomina mosto y aún no es cerveza.

5. Cocción

El mosto se cuece durante unos 60 minutos en la caldera de cocción para esterilizar la cerveza. Al mismo tiempo, los cerveceros añaden lúpulo, una pequeña flor verde que aporta amargor para equilibrar todo el azúcar del mosto y añadir sabor. El lúpulo también actúa como conservante natural, que es para lo que se utilizaba en un principio.

6. Clarificación por remolino

Una vez completada la cocción, nuestros cerveceros bombean el líquido a la máquina de remolino y la ponen en marcha. Esto hace que el mosto gire y se clarifique de restos de lúpulo y proteínas liberadas durante el proceso de elaboración.

7. Enfriado

A continuación, debe enfriarse el mosto rápidamente, antes de que comience a oxidarse y a producir sabores no deseados. Con un enfriador de mosto, nuestros cerveceros hacen que la temperatura baje en pocos segundos hasta una temperatura constante de 8 grados centígrados. Una vez enfriado, el mosto se traslada a un gran depósito de fermentación.

8. Fermentación

Aquí es donde se produce la magia. Los cerveceros añaden levadura pura al depósito, un organismo unicelular que descompone el azúcar del mosto y lo convierte en dióxido de carbono y alcohol. Es también durante el proceso de fermentación, que dura de 7 a 10 días, cuando se originan muchos aromas y sabores.

9. Almacenamiento

Y por fin tenemos cerveza. Los cerveceros la almacenan en frío durante un periodo de entre una y tres semanas a 0 °C. Durante esta fase, tienen lugar la fermentación secundaria y la maduración. Es lo que se conoce como «acondicionamiento».

10. Filtración

Una vez concluido el acondicionamiento, los cerveceros retiran la levadura, dejando una cerveza clara y brillante. Ha llegado el momento de organizar el envasado en botellas, latas o barriles. Este también es el momento en que realizamos los controles de calidad, para comprobar si la Royal Dutch está a la altura de sus altos estándares. Poco después se enviarán a una tienda o a un bar cerca de usted.

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